Media maratón de Málaga 2016

Hace 24 horas crucé la línea de meta de mi primer maratón. Se vive mucho en 21 kilómetros, por eso he querido ponerle palabras cuanto antes en este post.

No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de los nos sucede”. Esta frase no es mía, la encontré en la prosa de Rafael Santandreu y en su libro Ser Feliz en Alaska. Palabras para recordar, para tener presente, porque en el peor de los momentos puede eliminar de un plumazo todo aquello que nos frunce el ceño.

Sí, soy de las que sigue creyendo en el poder de la palabra, por eso mi estrategia en mi primera media maratón de Málaga fue desde el principio creerme que iba a ser capaz de terminarla, pero sobre todo, de disfrutarla.

Mi estrategia fue desde el principio creerme que iba a ser capaz de terminarla
Sin duda, esa autosugestión funciona. La noche del sábado al domingo dormí muy tranquila y tal vez lo más duro de la jornada fue el madrugón que me pegué para desayunar 3 horas antes de correr y así tener la seguridad de que mi digestión estaba más que hecha. Desayuné dos tostadas con mermelada y agua, no tenía ganas de más. Así que cogí mi mochila y Víctor y una servidora se fueron a las inmediaciones del estadio de atletismo de Málaga desde donde se iba a dar la salida a las 9:30.

media maraton malaga

No era la primera vez que vivía el ambiente de una media maratón. Ya en el Rock and Roll de Madrid la cosa pintaba similar: se palpa la emoción y los nervios en el ambiente. Todo el mundo calentando, sacándose fotos, equipándose de geles, aceites y demás parafernalias que solo los corredores experimentados comprenden.

Por mi parte, nervios cero. Eso sí, me hubiera venido bien vaciar la vejiga antes de cruzar la línea de salida, pero los baños estaban llenísimos y las colas interminables. Tal fue la falta de WC que a los 500 metros de empezar a correr me encontré con muchos corredores que se separaban para hacer un pis entre los árboles. Si para una mujer fuera tan fácil, ¡hubiera hecho lo mismo!

media maraton malaga

Los primeros 10 kilómetros se extendieron hasta el Paseo Marítimo y fueron geniales. Un ritmo cómodo y  muy constante mientras escuchaba un podcast y corríamos prácticamente a la vera del mar. A pesar de que hacía bastante frío, al primer kilómetro sentía justo lo contrario: el Sol pegaba tan fuerte que pensé que en una hora podía llegar a ser insoportable.

Al dejar atrás el muelle nos metimos en el interior de la ciudad: Calle Molina Larios, Calle Hilera y en zig zag hasta la avenida Juan XXIII en el kilómetro 16. Del 10 al 16 todo fue sobre ruedas, había terminado mi podcast, me había tomado mi gel con agua y me había puesto la lista que me había creado para esta media. Podías verme hasta cantando en algún que otro tramo.

Pero en el 15 ese ritmo disminuyó, en el 16 ya empezaba a sentir que se me estaba haciendo largo ¡y no era de extrañar! Mi zancada se volvió más corta, a penas podía levantar las rodillas un tramo, pero me costaba mucho.

Tenía ganas de cerrar los ojos y dejar que las piernas siguieran como pudieran porque la ansiedad por el cuánto falta empezaba a aparecer.

Entonces me dije:

A ver yo estoy aquí para demostrarme que puedo. No me duele nada. Me tengo que prometer que si puedo seguir no debo parar, ni siquiera para dar unos pasitos y seguir corriendo, ¿por qué iba a hacer eso si estoy bien?

Así que continúe, vaya si continúe. Mi ritmo había disminuido muchísimo y aunque a partir del kilómetro 18 quería apretar, las piernas iban a lo suyo. Empecé a sentir que me dolía la parte interna de los brazos, ¡me había sollado del roce con la costura de la camiseta! Venga, doble de dolor, por favor…

Cuando por fin vi el Estadio donde sabía que estaba la meta, solo pude decirme una y otra vez ¡vamos! Lo único que deseaba ya no solo era parar, sino poner las piernas en alto. Un sprint final los últimos 100 metros y ya, lo tenía hecho. Directa al césped a que Víctor me recogiera con una pala jaja

Media maraton Malaga

media maraton malaga

Respecto a la organización de la carrera, la verdad es que no he estado en tantas carreras como para valorarla, pero en general no tengo queja. Tal vez la bolsa del corredor, que en carreras menores (y más baratas) las he visto más abultadas (este año tenía una barrita, dos galletas y un mini caldo).

Por otra parte, a medida que llegábamos al Estadio desde Benalmádena, veíamos que el tráfico se ralentizaba, pero encontramos aparcamiento sin problema en el Martín Carpena. Todo estaba bien indicado y lo único que me daba pena es que, por un lado, los corredores no seamos capaces de no tirar las botellas en los contenedores y por otro, que no pongan más contenedores a lo largo del recorrido para no tener que cargar con la botella hasta el siguiente avituallamiento.

Qué cosas haré para la siguiente media maratón

Pues sí, aunque me quejo mucho de correr y de lo poco que me gusta, tengo claro que esta no ha sido la primera ni la última. Creo que aún no me siento lo suficientemente cómoda corriendo como para plantearme otros deportes que me saquen de mi zona de confort. Qué masoca, ¿no? Pues lo dicho.

El orgullo está en echar la vista atrás y comprobar todo lo que has podido hacer
Mientras escribo esto, veo que aún no han salido los tiempos oficiales, pero sé que lo hice sobre las 2 horas. Así que con esa referencia ya tengo margen de mejora, objetivos que me puedo marcar para las próximas media maratones: ¡ser más rápida! Y eso se consigue entrenando, solo entrenando.

Afortunadamente acabé lo suficientemente bien como para cambiarme de ropa e ir a darme un homenaje, ¡comidaaa!. Gracias a que metí vaselina en mi mochila y pude echársela a mis rozaduras que, eso sí, en la próxima carrera no saldrán porque ya las tengo vigiladas ¬¬

media maraton malaga

Conclusión

Ya lo había dicho en el vídeo pre-media maratón y me reconfirmo: el orgullo no está en un tiempo, ni en una medalla, está en echar la vista atrás y comprobar todo lo que has podido hacer. Eso no caduca, no se pierde, no se olvida.

No sé aún cuándo será la siguiente. Tengo ganas de volver a entrenar fuerza, mi crossfit y mi yoga diario compatibilizado con salidas a correr sin ningún objetivo que pasar el rato. Sé que pronto me picará el gusanillo y en cuanto vea una carrera interesante, ¡allí que iré! ¿Alguna recomendación? Espero que todos los que habéis corrido este pasado fin de semana hayáis tenido una experiencia tan grande como la mía 🙂

Sarah Santiago

Periodista y deportista. Entrenar para mí es una necesidad anímica y física. Disfrutar haciendo cualquier deporte es el resultado por el cual muchos se sorprenden de mi pasión por él.

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