Lubina al limón

En casa nos hemos vuelto adeptos a esta forma de hacer pescado, ideal para cenar sano y rico.

Aquí estoy otra vez, volviendo a publicar una receta 🙂 Sé que ha pasado mucho tiempo desde que no demuestro mis artes culinarias, más tiempo del que yo misma he deseado, pero he de decir que, a excepción de la semana de viaje a Suecia, últimamente he estado apostando por comida muy muy rápida de hacer, nada de complicaciones y a veces, rozando lo aburrido (a la plancha la tengo esclavizada) para seguir comiendo sano y no complicarme con detalles.

Así que este fin de semana he aprovechado para hacer esta receta ideal para los que no acostumbran a pasarse por la zona de pescado fresco y también para los que se niegan a comer pescado con espinas. Esto lo digo, primero, porque es muy fácil de hacer el pescado fresco de la manera en la que lo hago en esta receta; y segundo, porque Víctor es “de esos”, de los que el hecho de encontrarse una espina en su plato es el resultado de un mala experiencia y de que en definitiva, no le guste la comida.

Pero ya lo había preparado: “Esto te va a encantar“, le dije y nos fuimos al supermercado a comprar lubina fresca.

Hay dos cuestiones fundamentales para comprar pescado fresco: ver si está fresco y cómo pedir que te lo preparen. Si te sabes esta parte, sáltatela hasta los ingredientes, sino te explico.

Para ver si el pescado está fresco solo tienes que mirarle a los ojos al pescado (momento penas para mi) y ver si le brillan, entonces estará fresco, o si lo notas como “plástico”, entonces no estará muy fresco. También puedes preguntar, pero esta es una buena técnica si no te fías de lo que te diga el pescadero jeje.

Cuando lo pidas en la pescadería, diles que te lo limpie lo máximo posible y te lo abran “como un libro“. Personalmente no me gusta llevarme la cabeza del pescado a casa, ya sufro mucho viendo cómo lo limpian, así que eso ya es decisión tuya. Y por otra parte, también pido que le quiten la espina dorsal, cosa que a algunas personas no les gusta quitársela, pero ¡tengo a alguien exigente con las espinas en casa!. Ahora sí, vamos al lío.

Ingredientes para la lubina al limón (para 2 personas)

  • 2 lubinas grandes y frescas
  • 4 patatas grandes (2 por ración)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 limones
  • sal y pimienta al gusto

lubina al horno 3

  • Al llegar a casa, lo primero que tienes que hacer es pelar las patatas. Si eres una máquina pelando patatas como yo, no tardarás nada, es el paso más engorroso. Una vez peladas, córtalas en finas láminas y mételos en el microondas 5 minutos en un plato. Esto lo hago para que se cocinen antes en el horno y no tardar un lustro en hacer la comida.
  • Pre-calienta el horno a 180 grados y prepara una bandeja con papel de horno o papel aluminio para poner las patatas laminadas encima.
  • Cuando saques las patatas del microondas, espárcelas bien por la bandeja del horno y alíñalo todo con aceite, sal y pimienta. Mete la bandeja en el horno durante 10 minutos a 180 grados.

lubina al horno

  • A continuación, mientras las patatas se hacen en el horno, lava bien el pescado con agua para eliminar los restos de escamas, espinas y sangre. Puedes ir cortando 2 limones en rodajas.
  • Cuando pasen los 10 minutos saca la bandeja del horno y deposita los filetes de pescado encima de las patatas y las rodajas de limón encima del pescado. Vuelve a meter la bandeja, esta vez por 15 minutos a 180 grados. Te recomiendo estar atenta a la cocción porque cada horno es un mundo.

lubina al horno

  • Ten cuidado cuando lo saques del horno. A mi me gusta servir la bandeja directamente en la bandeja y servirnos al plato. Verás que el jugo del limón habrá impregnado el pescado. Y las patatas quedan de muerte.

lubina al horno

Todo muy sano y muy rápido de hacer. A Víctor le encantó y dice que piensa repetir, ¡menos mal! Lo de hacer lomo de salmón y merluza ya cansa jaja

Por cierto, también puedes hacer esta receta con dorada y también queda espectacular. Espero que lo pongas en práctica y te guste 🙂

Sarah Santiago

Periodista y deportista. Entrenar para mí es una necesidad anímica y física. Disfrutar haciendo cualquier deporte es el resultado por el cual muchos se sorprenden de mi pasión por él.

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