Cómo lograr tus metas (el efecto Pigmalión)

¿Porqué los equipos de fútbol juegan mejor en sus estadios? ¿Porqué los corredores populares disfrutan tanto del calor del público y de sus ánimos? ¿Por qué unas palabras de aliento pueden hacer que tu hijo haga mejor un examen? O ¿porqué unas palabras de desaliento pueden llevarte al fracaso?

A menudo tendemos a centrarnos en los aspectos más básicos de un entrenamiento como la nutrición, la equipación, la técnica y por supuesto, el propio entrenamiento en sí. Pero solemos olvidar uno de los aspectos más importantes que influye en el rendimiento deportivo: la psique, la motivación, los sentimientos. Todo aquello que hace de una mens sana, un corpore sano.

En relación a la mente humana y el deporte, existe la psicología deportiva la cuál se encarga de analizar cómo funciona, que piensa, cómo actúa el cerebro y sus reacciones mentales durante la actividad física. En esta disciplina se describe un famoso efecto que puede conseguir que logres la gran mayor parte de tus sueños, de tus metas: el efecto Pigmalión.

¿De dónde procede el efecto Pigmalión?

Los griegos fueron uno de los principales impulsores de la actividad física como forma de vida, como imperante en su día a día. De la mitología griega surge este fenómeno. Pigmalión era un artista que acabó adorando una de sus obras: la Galatea. La deseaba tanto, con tal fervor, que la diosa Afrodita la convirtió en una mujer de carne y hueso. Del deseo de Pigmalión, nació la realidad.

Sin embargo hoy día tenemos un símil más actual del efecto Pigmalión. Disney creó a Gepeto, un carpintero que deseoso de tener un hijo, creó a Pinocho. La dedicación, la ilusión y la pasión depositada en ese deseo, hizo que un hada transformase a Pinocho en un ser vivo de madera.

Pero el efecto Pigmalión llega más allá. Gepeto siempre estuvo orgulloso de Pinocho pese a que fuese de madera. Pero el pequeño tenía tanta ilusión por hacer realidad el sueño de Gepeto de ser padre, que luchó y luchó hasta que consiguió ser un niño de verdad. Este es el efecto Pigmalión.

¿Qué es el efecto Pigmalión?

Imagina que estás a punto de correr una maratón. Te gustaría bajar de las 3 horas y 30 minutos, has entrenado para ello pero estás inseguro. El componente psicológico puede jugar en tu contra o a tu favor. Imagina que ese día tus miedos se acentúan gracias a tu negatividad. Palabras como: no voy a conseguirlo, no puedo hacerlo, no estoy preparado, no voy a llegar, me quiero rendir... serán desastrosas para ti.

O imagina que tu familia no viene a verte o que incluso sus palabras de ánimo son: “inténtalo pero déjalo sino puedes, aún estás a tiempo de retirarte, vaya mañana más mala para correr, no entiendo porque haces estas locuras” Desalentador, ¿verdad?

Sin embargo pongámonos en el otro extremo. No sólo te has entrenado bien, sino que también has trabajado tus técnicas mentales, tu propio efecto Pigmalión. Desde primera hora te repetirás a ti mismo: “eres un campeón, lo vas a hacer genial, puedes lograrlo, no te pares que tu puedes con esto y con más, eres el mejor, no te detengas, corre”.

Piensa que además, tienes a tu familia o amigos animándote en cada rincón de la ciudad y en la previa de la carrera: “estamos orgullosos de ti, cuenta con nosotros que lo vas a conseguir, estamos deseando verte llegar en menos de 3:30, eres un luchador, estamos muy felices de estar aquí para verte lograr tu sueño”. ¿No te dan ganas de echar a volar?

Pues en eso consiste precisamente el efecto Pigmalión, en depositar en una persona unas determinadas expectativas, palabras, sentimientos, actitudes que la predispongan a triunfar, a luchar por lo que desean y a dar lo mejor de sí mismos. También llamado como el fenómeno de las profecías autocumplidas, será capaz de hacernos lograr de forma inconsciente lo que pensemos que va a pasarnos. Nosotros y sólo nosotros, seremos capaces de moldear nuestro propio destino. Pero mucho cuidado, el efecto Pigmalión es un arma de doble filo y puede ejercerse tanto para bien como para mal.

¿Cómo mejorar tus marcas con el efecto pigmalión?

Para finalizar, nos gustaría daros unas premisas básicas para que podáis sacar el máximo provecho de este fenómeno. Si haces lo contrario de lo que te exponemos a continuación, obtendrás todo el poder aplastante del lado contrario del fenómeno. Eres tú quien decide si quieres darte alas o si quieres cortarlas. Aquí van 5 consejos:

1. Mente positiva: en cada entrenamiento, en cada minuto de tu vida diaria. Aleja la negatividad de tu vida y busca siempre buenos motivos para seguir adelante. Conviértete en una fuente de inspiración, de pasión y de buen rollo. Ve a entrenar con la sensación de que vas a comerte el mundo.

2. Mantras de ánimo: hazte una lista de expresiones o frases concretas de aliento tales como: puedes hacerlo, eres increíble, hoy vas a dar lo mejor de ti mismo, piensa todo lo que has mejorado, lucha y lo lograrás, etc. También puedes tirar del simple “vamos, vamos, vamos”. Pero cuanto más elaborado y más cariño deposites en tu discurso mental, mejor.

3. Márcate sueños y objetivos: esto lo puedes aplicar tanto en el deporte como en tu vida diaria. Anota lo que vas consiguiendo, lo que quieres conseguir, cómo lo quieres lograr, las mejoras, etc. Se trata de no quedarte nunca sin objetivos. Se trata de estar luchando siempre por ser mejores, por darlo todo, por lograr más y más dentro de nuestras posibilidades aunque sea muy poco a poco.

4. Anima a otros: el efecto Pigmalión no sólo genera resultados, también genera sentimientos como la felicidad. Disfruta de la gratificación de animar a otros deportistas, de hacer que puedan lograr sus metas y de compartir con ellos cómo lo han logrado. La mayor parte de sus logros probablemente pertenecerán a ellos, pero tú serás parte de un pequeño porcentaje de la victoria del que te estarán eternamente agradecidos. Si tú eres capaz de volar, invita a otros a volar contigo.

5. Practica tus habilidades: céntrate en entrenar, en comer lo que debes, en lucir la ropa que necesites pero nunca dejes de lado tus habilidades y técnicas mentales. Al igual que el físico, la mente también se oxida sino la utilizamos a menudo o si nos olvidamos de estimularla como debemos. Emplea el efecto Pigmalión en cada entrenamiento, en el estudio de exámenes, a la hora de aspirar a un puesto de trabajo, para animar a tus hijos, etc. Úsalo en todos los aspectos de tu vida diaria donde lo necesites.

Espero que esta entrada te sea útil y que empieces a disfrutar de las ventajas de lo aprendido en ella. Para resumirla, sólo me gustaría concluir con un par de palabras de aliento: Corre, vuela y no te detengas. Tú puedes hacerlo. No sólo lo digo yo, lo dice el efecto Pigmalión. Hasta pronto.

Foto principal por: USAG Humphreys (enlace)

Emilio José Delgado Soto

Corre con el Corazón

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