La última crónica de la Spartan Race Barcelona

Ya sin dolor. Con el hueco libre que necesitaba para sentarme relajadamente ante el teclado y ponerme a describir cómo fue mi Spartan Race Barcelona

Que diga que es la última crónica, quiere decir precisamente que he tardado bastante en escribir una experiencia de la que aún no se han borrado las secuelas de color violeta de mi cuerpo. Pero me imagino que ya habrás leído y visto varios vídeos de cómo fue el evento vivido en Les comes (Súria) el pasado 27 de septiembre.

Justo el día en el que mi padre estaba cumpliendo 68 años, su hija se encaminada desde primera hora de la mañana a un reto que no sabía muy bien cómo iba a transcurrir, pero que con seguridad, iba a quedar grabado en su memoria para la posterioridad. Esa soy yo. Si tuviera que resumir la Spartan Race en Barcelona en un adjetivo diré que agresiva, pero no me malinterpretes.

No soy una gran corredora, como muchas personas hago lo que puedo cuando salgo a trotar; mientras tengo un predisposición física a la explosividad y la velocidad en carrera, el fondo me cuesta horrores, pero me lo trabajo casi religiosamente. Para la carrera Súper (13 kilómetros) me aseguré que podía (de forma respetablemente sobrada) alcanzar esa distancia sin asfixiarme antes o sin que mis rodillas comenzaran a quejarse a mitad de camino. Sin embargo no fue suficiente.

Y es que, la Spartan Race de Barcelona pegó un salgo cualitativo en cuanto al nivel de preparación física que se requería en comparación a lo que se vivió en Madrid. Muchos de los que repetimos, vimos que en esta carrera el desnivel, la montaña y la introducción del elemento agua en las incontables pruebas mermaron mucho más las fuerzas a los que fuimos confiados, pensando en que iba a ser algo similar a lo vivido.

La carrera fue dura (en comparación a lo vivido en Madrid), y eso seguro que hizo que muchos a los que defraudaron la anterior vez por el bajo nivel de exigencia, sintieran que esta vez sí, el evento alcanzó las expectativas: muros de distintos niveles con y sin ayuda, subir montañas con sacos, levantar troncos, paso de tríceps, equilibrio, subir a la cuerda de la que muchos se quejaron que no se podía porque estaba mojada.

A pesar de las heridas de guerra que había sufrido en mi jornada intensiva en Sparta, y como no podía ser de otra manera, acabé la carrera entera y con barro hasta los confines de mi cuerpo. Y tú, ¿has estado en la última Spartan? ¿Qué te pareció?

Sarah Santiago

Periodista y deportista. Entrenar para mí es una necesidad anímica y física. Disfrutar haciendo cualquier deporte es el resultado por el cual muchos se sorprenden de mi pasión por él.

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