Hasta que se nos pase esta fiebre del fitness

Hasta que se nos pase esta fiebre del fitness seguiremos pensando que existe una “operación” y una serie de pasos enumerados para tener el cuerpo de nuestra monitora de gimnasio y girar cabezas a nuestro paso.

Siempre he pensado que cualquier excusa es buena para empezar a cuidarse: perder peso, ligarse al vecino o simplemente dejar los malos rollos en las máquinas del gimnasio. Y lo cierto es que sigo pensando lo mismo, pero cada vez me entristece darme cuenta que las modas nos ciegan y que además, dan un poquito de rabia.

Me refiero a lo que vi cuando hace unos días me dieron una revista, una conocida cabecera solo para mujeres en el que se podían leer los mismos titulares que podíamos leer hace 20 años si te comprabas la misma revista: “Ponte increíble en tiempo récord”, “10 trucos para decir adiós a la ansiedad”, o “Así entrena Pepita Pérez para tener esa belleza de otro mundo…”. No sigo, ¿no?

Me encantaría conocer a alguien que haya llevado a cabo con mucha convicción todo lo que prometen las publicaciones, algunos blogs e incluso canales de Youtube y no haya llegado a ese cuerpo de infarto, cambiado su alimentación por una saludable (certificada por un nutricionista y no por la escuela de famosos de Hollywood) o haya empezado a ser modelo de la noche a la mañana.

Porque lo cierto es que seguiremos creyéndonos que podremos ponernos muy en forma y con ello vendrá el cuerpazo porque ¡es obvio! te has apuntado a running, triatlón y en tus ratos libres haces bikram yoga.

El fitness se ha vuelto algo “épico” y esa grandiosidad es lo “más admirable” que te puedes echar a la cara hoy en día. Y en esa competición hay que añadirle la gran exposición a la que nos sometemos la gran mayoría de las personas que practicamos alguna actividad física y que no tardamos en anunciar a los cuatro vientos a través de las redes sociales.

La verdad es que da rabia. Y podría decir que yo misma me doy rabia por contribuir a ello, aunque sea en menor medida o de manera involuntaria. Quién esté libre de pecado que tire la primera kettlebell…

Confieso que no soy una persona que siempre se ha cuidado al máximo o al menos, tal y como lo hago hoy en día. Sí que he hecho deporte desde que tengo memoria, pero siempre lo he hecho por diversión más que por sentirme mejor conmigo misma o porque había cierta obligación social (por no llamarlo presión) en tener que superarse a diario.

Una tiene ganas de que el fitness vuelva a ser eso, diversión. Y no una fórmula para obtener un buen físico, una buena cuenta de Instagram o incluso la manera de sentirse dentro del rol social que es hacer lo que todo el mundo dice que hace: deporte.

Hasta que se nos pase esta fiebre del fitness seguiremos siendo víctimas y verdugos de los 3 pasos para eliminar la celulitis y de los 5 ejercicios para lucir un vientre plano. Y cuando se nos pase esta fiebre, nos daremos cuenta de que todo lo que nos prometieron era simplemente una ilusión.

Sarah Santiago

Periodista y deportista. Entrenar para mí es una necesidad anímica y física. Disfrutar haciendo cualquier deporte es el resultado por el cual muchos se sorprenden de mi pasión por él.

Comentarios

También te interesa

Cómo perder peso, otra vez

La respuesta a una de las preguntas más buscadas en Google la encontrarás en las siguientes líneas. Un secreto que he querido compartir contigo y creo que es el mejor momento para desvelarlo.

Infinity Xtreme 2017

Me contaron que era una de las carreras de obstáculos más duras de Tenerife y no podía dejar pasar la ocasión, aunque semanas antes del evento me sintiera así.

Cochinero Challenge 2017

Crónica de la 2º edición de la Cochinero Challenge, una de las carreras de obstáculos más divertidas en las que he estado, y encima, debutando en casa.

Desayunos saludables de 2017

¿Qué desayunar cuando te propones eliminar los cereales o las galletas con Cola Cao de tu dieta? Te enseño los desayunos saludables y créeme, si los pruebas no echarás nada de menos

Media Maratón Las Galletas 2016

Una experiencia y una crónica que tenía que llegar. Es una realidad que el corredor popular afronta tarde o temprano: no todas las carreras se terminan con las ganas de sacarte una foto tras cruzar la meta

Aún no lo sabes, pero tienes una vida sedentaria

Es probable que mientras lees esto estés sentado al igual que yo. La idea no es que salgas ahora a correr, sino que hagas los mismos cálculos que hago en este post y te plantees si llevas una vida sedentaria, a pesar de hacer deporte.