El gimnasio ¿es para sufrir?

Sin dolor no hay recompensa“; “Para avanzar hay que sufrir”; “Hay que romper la fibra, tiene que doler”; “Sino puedes más, sigue y si puedes, es porque puedes más”. Todas estas frases, típicas de gimnasio, pueden derivar en dolor y en lesión deportiva. ¿Es verdad entonces que al gimnasio se va a sufrir?

Este tipo de frases son recurrentes en instalaciones deportivas del estilo de los gimnasios. Frases que intentan sacar a relucir la motivación interna de una persona y que terminan suponiendo toda una carga mental autodestructiva cuando se radicalizan. Frases que podrás encontrar en cualquier deporte.

A priori, es difícil dar el paso para apuntarse a un gimnasio. Si una vez dentro, le incluyes un estímulo negativo… la cosa es aún peor. El deporte debe concebirse como placentero, agradable, estimulante y asociarse a buenos recuerdos o al menos, a un “moderado”.

Un mayor sufrimiento no supone mejorar más rápido, incluso puede derivar en todo lo contrario, lesionarte y no poder mejorar prácticamente nada. El deporte, como todo en esta vida, debe practicarse de forma gradual y someterse a las leyes de la adaptación fisiológica.

Aprendamos a diferenciar entre lo normal y lo que puede ser peligroso. Por un lado hablaremos del concepto de adaptación deportiva, por otro, de la definición de dolor (más concretamente el dolor deportivo). Presta atención y toma nota, esto te interesa:

Adaptación deportiva

La adaptación deportiva supone una transformación gradual y temporal de nuestro organismo. Parte de ella, consiste en un sobreentrenamiento y parte de ella, en la recuperación y adaptación a ese aumento de la carga, intensidad, duración, etc.

Un ejemplo claro. Llegas el primer día al gimnasio y tratas de levantar la mancuerna de 4 kilos. Apenas eres capaz de realizar 10 repeticiones. Lo intentas un par de veces y lo dejas. Durante varios días, intentas realizar la misma rutina, un día sí y un día no. En un par de semanas, no sólo eres capaz de levantar la mancuerna de 4 kilos, sino que eres capaz de realizar más repeticiones, más rápido y con menos esfuerzo. ¿Qué ha ocurrido?

Básicamente, has sometido a tu músculo a un sobreentrenamiento inicial. El primer día apenas podía levantar el peso. Sin embargo, durante el esfuerzo muscular las fibras recibían instrucciones de que necesitaban cambiar para poder asumir esa carga. El cuerpo aprende y trata de mejorar.

En un par de días/semanas, las fibras musculares se transforman, adaptan y mejoran para ser capaces de asumir ese mismo peso. Se ha producido una adaptación. Y el descanso entre entrenamiento y entrenamiento es precisamente el momento en el que se produce esa adaptación al completo. Por tanto, adaptación no es igual a dolor.

El dolor deportivo

Por su parte, el dolor es la sensación subjetiva y personal que siente una persona ante un estímulo o excitación concreta. En el caso del dolor deportivo, será aquel que se produzca cuando “nos pasamos de la raya”, cuando nos lesionamos, cuando algo se rompe o se fuerza más allá del nivel que debería.

En el ejemplo anterior, supondría llegar el primer día al gimnasio y tratar de levantar la pesa de cuatro kilos 15 veces, pese a que con 10 repeticiones el músculo ya no podía más. Probablemente, este sobreentrenamiento doloroso, no lleve a una lesión inmediata. Sin embargo, si volvemos a intentarlo al día siguiente, y al siguiente, y al siguiente… excluyendo además, el proceso de adaptación/descanso, finalmente conseguiremos dolor y lesión.

Por supuesto, debe existir molestia y debemos intentar forzar un poco nuestro organismo cada día para poder mejorar. No podemos quedarnos en la zona de “confort”. Sin embargo, tampoco debemos hacer deporte sufriendo, con dolor o con molestias al día siguiente.

La adaptación deportiva siempre será gradual, de menos a más. Si queremos disfrutar durante muchos años del deporte, deja atrás las típicas frases de: “Sin dolor, no hay recompensa”, “El que no sufre es porque no está haciéndolo bien” o la más conocida y que suele decirse al día siguiente “Hoy me duele todo, hoy no hago deporte”.

Practica tu modalidad deportiva poco a poco, disfrutándola y siendo consciente de las mejoras que irás consiguiendo con el tiempo. No hay prisa por mejorar, recuerda que lo más importante en el deporte, es estar sano. Así que, díselo a todos: El gimnasio no es para sufrir y el deporte, tampoco.

 

Referencias:

1. Departamento de Salud y servicios humanos de EEUU. Servicio de Salud Pública. ¿Qué son las lesiones deportivas?. Junio 2009. (ver estudio)

2. González Boto, René. La adaptación en el deporte y su relación con el sobreentrenamiento. Cuadernos de Psicología del deporte. 2006, Vol 1, num 1. (ver estudio)

Foto cabecera por: Cherry Point

Emilio José Delgado Soto

Corre con el Corazón

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