La copa menstrual: la mejor compra para una deportista

Para hacer deporte, el hecho de ser mujer no debe entenderse como una barrera, sobre todo, en esos días del mes. Y te lo quiero mostrar contando mi experiencia con la copa menstrual.

Aún recuerdo como si hubiera sido ayer los días de instituto. Los que mejor me sabían eran aquellos en los que tocaba educación física a primera hora. Se ve que, sin saberlo, ya apuntaba maneras en el deporte y ya adoraba practicarlo a primerísima hora de la mañana.

Para mi fortuna, entonces ya se había asentado en mí la cultura deportiva que me inculcaron en casa: hacer deporte forma parte de la vida como comer, dormir y para esa época, estudiar.

Por eso, cuando pasaban lista en clase para empezar a mover el “cucú”, era de las pocas compañeras que no tenía excusa para quedarme en el banquillo.

Y la excusa más habitual era: “Tengo la regla”.

Bastaba invocar al Dios de la menstruación para que una compañera se librara de sudar la camiseta ese día. Pero lo triste es que habían días en los que podíamos ser tan solo dos chicas las que íbamos a realizar la clase…

Entonces no había copa menstrual. Y no sé hasta qué punto el hecho de que se haya inventado haya cambiado las excusas en los institutos, pero para mí ha sido todo un descubrimiento a la hora de hacer deporte en “esos” días del mes. Y te cuento por qué.

Qué es la copa menstrual y cómo llegué a comprarla

Explicado con mis propias palabras, la copa menstrual es un recipiente flexible que se introduce en la vagina para que la sangre se acumule en él (no absorbe). Sustituye las compresas y los tampones, y además, puedes llevarla puesta hasta 12 horas.

Para mí conocer la copa menstrual fue un descubrimiento. Mi hermana me había pasado el enlace a un blog donde explicaba (de forma muy documentada) la experiencia personal con el uso de la copa, y al terminar de leerlo quise ir a comprarme la mía.

Me sentí tentada a comprarla por Amazon, dado que por ahí se vende por menos de 10€, pero decidí ir a una farmacia porque sentía más confianza para el tipo de objeto que iba a comprar y dónde lo iba a meter (ya me entiendes…)

copa menstrual deportistas

Así que hice un pequeño recorrido por las farmacias de mi barrio y para mi sorpresa comprobé que el precio puede variar hasta 15€ entre una copa u otra siendo todas las que vi de silicona, el material que quería.

También hay copas menstruales de TPE (Elastomero Termoplástico) y látex, pero leí que la silicona es el material que más dura: 10 años.

Pues bien, no me preguntes el porqué de la diferencia de precios porque la única diferencia que vi eran las marcas. Así que me hice con una de las baratas que encontré (18€) en tamaño S, ya que no he dado a luz.

Experiencia con la copa menstrual

Al poco de comprarla llegó el momento de usarla. Lo primero que hice fue sumergir la copa menstrual en agua hirviendo para desinfectarla. Es, de hecho, lo que aconsejan según las instrucciones de uso.

Esto no hay que hacerlo cada vez que queramos limpiarla, sino la primera vez y a mí me gusta hacerlo antes de empezar un nuevo periodo (menstruación).

Introducirla la primera vez no es sencillo, no te voy a engañar. Hay que estar relajada y no tener ningún tipo de miedo. El truco está en doblar la copa sobre sí misma para pasarla con más facilidad y una vez dentro soltarla. Se nota cómo se abre y se acopla a la zona.

copa menstrual deportistas

Una vez puesta, a penas notas que la llevas.

Con la copa menstrual he podido salir a correr, ir a la playa, ir a trabajar o al gimnasio sin ningún tipo de preocupación. No he tenido escapes y he podido ir al baño a hacer pis sin ningún problema.

En ninguno de los casos he estado en casa más de 12 horas, por lo que he podido vaciar la copa en mi propio baño. Esta situación es la más “engorrosa” de todas. Para sacar la copa de la vagina hay que tirar de una pestaña que asoma.

Con la copa menstrual he podido salir a correr, ir a la playa, ir a trabajar o al gimnasio sin ningún tipo de preocupación
Es posible que al tirar de ella, los dedos resbalen (por la humedad de la zona) y creas que eso se te ha quedado ahí para siempre. Eso se arregla cogiendo un trocito de papel higiénico para ponerlo entre la pestaña y tus dedos y así poder tirar sin que resbale.

Lo incómodo viene ahora: al medio sacar la copa se crea un poco de “efecto vacío” que se siente raro, pero dura un segundo.

Como se saca en vertical no deberías mancharte las manos, ya que el contenido debería quedarse en el recipiente. Lo puedes verter en la taza del váter y lavar la copa con agua del grifo para volver a utilizarla.

¡Y listo! Así la uso yo 🙂

Beneficios de usar la copa menstrual como deportista

Aún no lo he mencionado, pero usar la copa menstrual no solo significa un buen ahorro de los dineros que nos gastamos en compresas y tampones y demás objetos de higiene íntima para la menstruación. También significa contribuir a tirar menos deshechos no biodegradables a la basura y para mí eso también cuenta. Y mucho.

copa menstrual deportistas

Yo siempre digo que la vida es una cuestión de perspectivas. Hay muchos artículos de Internet que alaban la copa menstrual y no es fácil encontrar una opinión negativa (aunque la hay si te pones seria a buscar). Para mí la opinión más documentada es del enlace que puse al principio. De ese artículo quisiera extraer lo siguiente como un beneficio más a tener en cuenta:

Es más amigable con mi cuerpo porque las toallas y los tampones comerciales son fabricados con materiales sintéticos y han pasado por procesos de blanqueado que son irritantes para la piel (mas aún para ESA delicada piel). Como si fuera poco, muchas veces las toallas tienen fragancias que buscan esconder los malos olores que genera el flujo que absorben… y claro, es que una toalla se vuelve básicamente un contenedor de sangre en descomposición… no es un panorama sexi, pero definitivamente la solución no es ponerle perfume.

Los tampones no pintan una opción que sea mucho mejor que esa. Son objetos súper absorbentes que están cumpliendo con su tarea aún cuando no hay nada que absorber. Esto puede llevar a desequilibrar el delicado entorno vaginal, facilitando la aparición de infecciones

Por suerte nunca he tenido una infección en esta zona a causa del uso de tampones o compresas, aunque no soy una persona propensa a tenerlas. Sin embargo, siempre me han incomodado las compresas y los tampones tanto para hacer deporte como para moverme en general. Siempre he notado que “está ahí” y con la copa menstrual me he llegado a olvidar de que tengo la regla. Y es que normalmente tampoco sufro cólicos que me dejen tirada en el sofá.

Lo único malo que tendría que decir sería: el “efecto vacío” al sacarlo de la vagina y limpiarlo fuera de casa
La cuestión es que las compresas se mueven, por mucho que los fabricantes se empeñen en inventar año tras año las definitivas. Al moverse manchan la ropa interior y en el peor de los casos, también lo demás.

Los tampones eran mi mejor opción, pero a la hora de hacer deporte, la peor. Con algunos movimientos y sobre todo, al correr, notaba muchas veces que se me movía, se me medio salía y todo era incomodidad. Además el tema del “hilito” cuando hacía natación siempre despertaba en mí la paranoia, ¿se estará asomando o no?

La copa menstrual ha acabado de un plumado con todo esto. Y sé que es poco creíble que algo sea tan bueno, pero ya te digo que lo único malo que tendría que decir sería: el “efecto vacío” al sacarlo de la vagina y limpiarlo fuera de casa (algo que no me ha pasado).

Pero esta es mi experiencia y la que más vale es la de uno mismo, así que si te animas a probarla o ya forma parte de tu vida, espero tu comentario allí abajo 🙂

Sarah Santiago

Periodista y deportista. Entrenar para mí es una necesidad anímica y física. Disfrutar haciendo cualquier deporte es el resultado por el cual muchos se sorprenden de mi pasión por él.

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