Cómo conseguir la motivación en el fitness (pasos a seguir)

Saber qué es lo que motiva en el fitness es el origen de todo, saber qué tienes que hacer para empezar a motivarte y mantenerte en ese ritmo es casi un arte, pero se puede.

No hace muchos días que recibí el correo de una seguidora nuestra que preguntaba por nuestras asesorías y nos exponía su caso. Su principal problema no era el hecho de no saber qué comer o cómo entrenar, sino lo que nos mueve a hacer todo esto, o dicho de otra manera, encontrar la motivación para hacer dieta y entrenar de forma habitual.

En este sentido, no tenía mucho margen de respuesta: a no ser que contratemos a un tipo en plan Osmín (el de la tele) que persiga a nuestros clientes en las asesorías para que cumpla con el cometido, por el momento no tenemos las herramientas para sacarte del sofá o de donde estés para que salgas a correr o al gimnasio. Tampoco podemos obligar a nadie a comer o hacer algo que en realidad no le apetece. Partimos del hecho de que hay que tener fuerza de voluntad para querer cambiar de estilo de vida o mejorar el que ya tenemos.

Pero eso me hizo reflexionar bastante y preguntarme ¿Cómo podemos hacer para conseguir y mantener la motivación en el fitness? Como comprenderás, hay un factor determinante en todo esto y está encima de tus hombros. La cabeza es el centro de operaciones de tus decisiones y la mayoría de éstas no dependen de ti (por suerte o por desgracia) es decir, se escapan a tu control. No obstante, a la cabeza la podemos dirigir, hacerla enfocar en otras cosas para que no decida por libre o para que no nos encontremos con ideas que perjudiquen nuestro objetivo.

Por ello, voy a hablar de los pasos que que tiene que seguir toda persona para motivarse, mantener esa energía motivadora, aceptar aquellos en los que no nos sentimos en nuestro mejor momento y ser como decía Bruce Lee “Be Water My Friend“.

Olvídate de los que se levantan “a tope de power” todos los días

A menudo abro Twitter e Instagram y leo a personas con influencia en el mundo del running o el fitness (que no se dedican a ello 100%) que están constantemente subiendo fotos de sus sesiones de entrenamiento, de lo que comen, de lo que visten para entrenar… en fin , ya sabes a lo que me refiero.

He de confesar que a mi me aburre este tipo de personas hasta el punto de que he dejado de seguir a algunas que eran referentes para mí porque me da la sensación de que transmiten un mensaje erróneo en esto del deporte, y me dan repeluz. Yo no me dedico al deporte como profesión, aunque siempre lo he practicado y he estado estrechamente ligada a personas que sí que lo tienen como forma de vida y puedo garantizar que absolutamente todos pasamos por grados de desmotivación. Momentos de no querer ir a entrenar, de no querer respetar la dieta, de dar rienda suelta a todo lo que es salirse del manual.

Esa es la verdadera cara tanto de los que se dedican al deporte como de los que integran la famosa #vidasana en su rutina diaria. Nadie es infalible, ni se levantada todos los santos días a tope de power como quien dice. Y por eso me aburre la gente que se muestra así, y me da que pensar que quienes se comparan con estos “influencers” pierden la motivación porque de antemano sienten que ellos no parten de esa supuesta “fuente de energía inagotable”.

¿Que como estoy tan segura? Porque esto lo he escuchado a menudo de gente que no practica deporte y me dice: “Es que yo no tengo esa motivación que tienes tú” y se dan por perdidas antes de intentarlo. Se comparan, y sí, hacerlo es problema de esa gente y no de los influencers, pero de retratar parte de mi vida en redes sociales lo haría en “lo bueno y en lo malo” al menos si sé que el fin es ayudar a personas dando ejemplo de lo que hago.

En este sentido, las redes sociales se han convertido en un arma de doble filo para los que buscan motivación y una base con la que partir y empezar a tener una vida fitness. Nadie habla de cuando su cabeza le dice “no vayas a entrenar” y peor aún: nadie confiesa cuándo se ha saltado la dieta. Pero sí hablan de cómo “debemos” de estar, con una pseudoactitud positiva, casi obligándonos a tener que pensar que siempre tenemos que levantarnos brincando de la cama.

Desde aquí te digo que no te preocupes, tú y yo somos normales. Tenemos días muy buenos en los nos sentimos motivados y preparamos la ropa antes de irnos a dormir. También hay días malos en los que nos quedamos en casa porque el cuerpo no da pa’ más porque tienes que rendir ocho horas trabajando y crees que no serás capaz ni de salir de la cama a hacerte el desayuno. Y sí, la mayoría de los días los haces con piloto automático: no piensas que hay entrenar, vas y lo haces; no piensas qué te apetece comer esta noche, vas y sacas el filete de atún para que descongele.

Cumple la regla de oro en cualquier emprendimiento

Ay! qué de moda está la palabra emprender. Eso que siempre ha significado “empezar algo nuevo” tiene una regla de oro que es la de tener los objetivos a corto plazo siempre presentes. Te lo explico de otra manera: hay quien quiere perder 18 kilos de peso, no hace deporte ni dieta, pero sabe que quiere cambiar la situación.

De entrada, pensar que hay que perder todo eso para volver a un punto en la que vuelvas a estar agusto con tu cuerpo es duro. Se me hace duro hasta mí que no soy la que lo tiene que hacer, vamos. Y digo 18 kilos como si son 10 kilos. Nadie los pierde de golpe (me abstengo de comentar dietas que aseguran que se consiguen en un mes) y desde luego hacerlo en poco tiempo no te garantiza que vayas a coger el hábito de vida saludable para no volver a dicha situación.

Fijarse objetivos pequeños, casi semanales es la clave para encontrar la motivación después de olvidarte de los de las redes sociales. Poco a poco llegarás a tener el cuerpo el cuerpo que quieras, la definición que buscas, el tiempo de carrera que persigues, es una cuestión de ir como las hormiguitas sin pensar en lo que te queda.

De pequeña le tenía pavor al agua porque un día me tiré a una piscina y nadie me agarró y sentí que me ahogaba por unos segundos. Cuando me mandaron a nadar pensé que nunca sería capaz de hacerlo. Cuando lo hice, pensé que nunca sería capaz de aguantar tanto tiempo y en mis mejores años de natación podía nadar durante 3 horas sin parar en pretemporada. Cuando comencé a levantar pesas, recuerdo pensar que nunca llegaría a levantar ni 70 kilos en prensa, cuando comencé a correr no hace mucho pensé que hacer 10 kilómetros me iba a suponer un esfuerzo grandísimo, no fue así. El éxito reside en cómo enfocas los objetivos día tras día.

Más vale lápiz corto que memoria larga

Adivina: ¿Cuáles son las mejores herramientas para mantener la motivación en el fitness? Una de ellas se llama lápiz y la otra papel y sí, en pleno siglo XXI se siguen utilizando y también se aconseja su uso pues lo electrónico no tiene la misma efectividad.

Un lápiz y un papel te salvarán de saltarte el entrenamiento o comer algo que no debes siempre y cuando lo pongas en un sitio visible, y qué mejor sitio que la nevera. Este punto es una cuestión de planificación, de tener sobre el papel un calendario del mes sobre los días que te toca entrenar y tachar los que vas, o poner un tick cuando cumples y un “Loser” cuando te lo saltas. Sí, pon “Loser” algo que te haga reaccionar para la próxima vez.

Lo cierto es que hay muchas formas de planificarse, como decía una de ellas es tener un calendario de los días de entrenamiento que debes cumplir, en caso de tu problema sea faltar a tu rutina deportiva. En mi caso, tenía una lista de rutinas que debía cumplir para llegar a correr mis 10 km y así iba poniendo “Done” cuando llegaba a casa sudando. Lo mismo se puede hacer con la dieta: poniendo una tabla con los menús que te corresponden cada semana e ir indicando con una cara feliz cuándo cumples o con un tachón en rojo cuando te has fallado a ti mismo.

Debes saber que esto puede motivar a los de casa también, ya que al estar a la vista de todos (nevera) y ver que vas cumpliendo con tus tareas a la vez de que te hace sentir bien, al final es una sensación que se transmite.

Conclusión

Como ves no hay recetas para levantarte levitando de la cama dispuesto a correr todo lo que te manden o a comer todo lo que te toca. Lo cierto es que la motivación depende de uno mismo y de cómo usamos la mente para convertir cualquier esfuerzo en “una cosa más” que tú tienes que hacer sabiendo que el camino no es ni fácil ni difícil porque siempre habrán momentos de bajón y otros de subidón, y eso hay que aceptarlo de entrada.

Foto por Living Fitness UK

Sarah Santiago

Periodista y deportista. Entrenar para mí es una necesidad anímica y física. Disfrutar haciendo cualquier deporte es el resultado por el cual muchos se sorprenden de mi pasión por él.

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